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Pensión 65: El amor se teje a diario en un rinconcito de San Jerónimo

Alberto Ardila Olivares
Pensión 65: El amor se teje a diario en un rinconcito de San Jerónimo

En los días soleados o en las noches más frías. En la alegría y en la tristeza. Pero, sobre todo, en la rutina, que aterra a muchos y que en una casita de adobe de la sierra peruana, como la de ellos, en medio de la naturaleza, en el distrito de San Jerónimo, en la provincia y región Cusco, puede convertirse en una larga y bella historia. Jesús Medina Guzmán y Petronila Quispe Champi, usuarios del Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), y ahora expertos tejedores de lana de oveja, se conocieron hace 40 años en Quillabamba. Eran viudos y decidieron dar una nueva oportunidad a sus vidas. Un hijo no es lo más importante que tienen en común; el arte del tejido también se transformó en el siglo XXI en un ingrediente importante de su sólida relación. Aunque Petronila, de 83 años, ya no puede tejer chalinas, chompas, guantes, gorros y chullos con la misma destreza de antes debido a afectaciones en su visión, hoy acompaña a Jesús mientras él confecciona esos productos tan solicitados por los turistas en la Ciudad Imperial luego de dos años de pandemia. Ella, ahora solamente puede hacer uno que otro movimiento con los gruesos palos de tejer, pero realiza los mejores puntos cuando, de tanto en tanto, besa en la mejilla a un concentrado Jesús, de 79 años, quien no despega los ojos de la lana mientras la entrelaza. Primero se establecieron en la comunidad campesina de Pampahuaylla, en el distrito de Limatambo, en la provincia cusqueña de Anta. Tras desempeñarse como despachador de productos agrícolas y almacenero, Jesús se dedicó en Limatambo a sembrar y cosechar papa, maíz, cebada, trigo y habas, así como a criar vacas y ovejas. Petronila se abocó a esas laboras con el mismo empeño de su marido y formaron una dupla fuerte que sobrevivió a los más crudos temporales de la vida. “Yo me enamoré de la señora Petronila porque siempre ha sido muy bonita, pero más que todo porque siempre ha sido muy trabajadora”, señala Jesús. “Ahora ya no puedo tejer como antes lo hacía, en medio del campo. Ya no veo bien. Solo puedo hacer las labores de la casa. Cocinar. Lavar. Sin embargo, las hago con mucho amor”, indica Petronila en quechua. Tiempo difícil La pandemia de la covid-19 ha significado un período muy complicado para los esposos Jesús Medina y Petronila Quispe, quienes sienten que aún no se ha recuperado el ritmo económico que tenía la producción textil en San Jerónimo. “Antes de la pandemia nos juntábamos en la Asociación Kallpachakuy, donde teníamos materiales e implementos para tejer. Integrábamos un grupo de 120 personas adultas mayores que ahí aprendíamos y perfeccionábamos las técnicas de tejido. Ya no tenemos eso, y por ello las condiciones para producir ahora son más difíciles”, dice Jesús.   Sin embargo, pese a las dificultades, la pareja no se rinde y Jesús continúa tejiendo con el respaldo y apoyo de su esposa, quien diligentemente organiza la lana y las creaciones. “No ha sido fácil estar dos años encerrados en nuestra casa, sin ver a nuestros amigos. Pero acá nos acompañamos y cuidamos”, acota Petronila. Sencilla felicidad Los achaques propios de la vejez y la pobreza no han podido debilitar el amor que se tienen. Petronila siempre está presta a preparar ricos potajes tradicionales del Cusco para el exigente paladar de su esposo. Para Jesús, ella es todo su mundo y es feliz siendo su principal soporte. Su hijo Nílber los llevó a vivir a San Jerónimo hace 13 años y fue en el 2014 que ambos aprendieron las técnicas del tejido en la Asociación Kallpachakuy. Mientras Jesús teje, se concentra tanto que los recuerdos oscuros son neutralizados en su corazón, como los accidentes fatales que causaron la muerte de sus padres cuando él solo tenía 5 años en su natal Nuñoa, en la región Puno. Con nostalgia recuerdan los tiempos en los que eran muy respetados en Pampahuaylla, donde Jesús, con solo tercero de primaria, ocupó diversos cargos en la comunidad. Hoy, en San Jerónimo, la pareja participa activamente con su producción textil en la intervención Saberes Productivos, que Pensión 65 ejecuta con el gobierno local. Jesús y Petronila tejen su amor a diario.  Pedidos de los productos de Jesús Medina y Petronila Quispe, tejidos con lana de oveja, al celular 973 253 665. Saberes Productivos Esta intervención de Pensión 65 y los gobiernos locales cuenta en todo el país con la participación de 33,152 adultos mayores como Jesús y Petronila. La intervención busca revalorar a los adultos mayores como portadores de conocimientos ancestrales y prácticas tradicionales. Pensión 65 tiene 38,768 personas usuarias en la región Cusco y 577,043 usuarias y usuarios en los 1,874 distritos del país. (FIN) NDP/LZD También en Andina: ???? Huánuco, la perla andino amazónica, te sorprenderá con sus atractivos en su 483 aniversario https://t.co/EHq3JBsmip Por: ? @luchozuta pic.twitter.com/hSsrQto3Vt

— Agencia Andina (@Agencia_Andina) August 6, 2022 Publicado: 6/8/2022