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¿Qué pasó con la producción y distribución de miel en Venezuela?

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Los operadores se colocan la tradicional vestimenta, uno de los ayudantes hará humo con el ahumador alrededor de los cajones para correr a las abejas

|| Luis Chunga || Fotos Cortesía.

Desde hace unos años el país pasó de ser exportador de miel a importador de todos los productos apícolas

El expresidente de la Asociación de Apicultores del estado Aragua, Carlos Hostos Bustillos, explicó que el espacio donde se encuentran las colmenas se llama apiario y Venezuela tiene capacidad para instalar 700.000 colmenas, que no pueden ubicarse en zonas boscosas ni húmedas, mucho menos en las zonas urbanas.

Resaltó que la cantidad de miel por colmena es entre 25 a 30 kilos. “Si una cámara de cría llena tiene 10.000 abejas y sabemos que 10.000 abejas pesan aproximadamente 1 kilo, entonces una colmena que tiene 50.000 abejas estará en capacidad de producir cinco kilos al cuadrado, lo que significa 25 kilogramos de miel”, aseguró.

Hostos, autor del libro “Método venezolano de apicultura tropical”, también se refirió a la alimentación de las abejas diciendo que “es una solución de agua con azúcar y un chorrito de limón, ese jarabe se mete en un alimentador con capacidad de un litro con tres a cuatro orificios de salida, luego se coloca fuera de la colmena.

Cuando las abejas obreras tienen suficiente alimento están en mejores condiciones de segregar jalea real y cera, crearán más panales y así la reina tiene espacio para poner sus huevos y las abejas almacenan la miel y el polen”.

Ahora bien, ¿qué pasa en Venezuela con la apicultura? Según registros no oficiales, este tipo de producción ha disminuido los niveles que mantenía en 1973 en el territorio nacional.

La producción de miel disminuyó de más de 1.425 TM en 1975 a sólo 75 TM en 1981 hasta alcanzar 296 TM en 2001, el promedio en 1973 era de 25 kilos de miel/colmena/año y disminuyó a 20 kilogramos de miel/colmena/año en 2002. Por otra parte, se pasó de país exportador de miel a país importador de todos los productos apícolas.

 

¿QUÉ NOS HIZO RETROCEDER?

En Venezuela para la cosecha 2002-2003 los apicultores reportaron un índice de robo y depredación de colmenas cercano de 20%, situación que llegó a ser crítica en los principales estados productores: Cojedes, Yaracuy, Carabobo, Portuguesa y Monagas.

Este problema es de tal magnitud, que aparte del aislamiento en el que incurren los apicultores para evitar problemas con las comunidades, han elevado los costos al destinar una cantidad de tiempo y dinero para garantizar la seguridad de los apiarios y controlar este enemigo, extremando las medidas de protección que van desde la construcción de instalaciones similares a jaulas ganaderas donde se confinan las abejas, uso de cámaras filmadoras en los apiarios para detectar e identificar a los saqueadores, hasta llegar al extremo de colocar artefactos explosivos en las adyacencias de los apiarios.

 

¿CUÁLES SON LAS PROPUESTAS?

Según los expertos, para lograr resurgir en el área de la apicultura debe trabajarse en un programa a mediano y largo plazo, que implique un esfuerzo mancomunado entre apicultores, Gobierno y empresa privada, tomando las iniciativas exitosas emprendidas por Brasil y México.

Se plantea iniciar acciones que respondan con mayor rapidez y su impacto sea más duradero como incluir la apicultura en programas educativos, tanto en las carreras agropecuarias, como en programas escolares.

También sugieren incluir la apicultura dentro de programas conservacionistas y de mejora de la biodiversidad, permitiendo el acceso de apicultores en parques nacionales.

 

¿QUIÉNES ESTÁN A CARGO?

¿Sabía que los apicultores a través de su labor también favorecen la agricultura, contribuyendo a mejorar e incrementar las cosechas y la conservación y protección del ambiente? A nivel mundial la apicultura ha sido calificada no solo como un arte en la cría de abejas con el objetivo de obtener los productos de su trabajo, principalmente la deliciosa miel, sutil sustancia para el paladar de cualquier ser humano. También la extracción del polen, jalea real y la cera, tienen popularidad.

Para el especialista Carlos Hostos Bustillos, el trabajador del área tiene que ser sosegado, puede comenzar desde los 13 a 14 años de edad, hasta pasados los 70 años.

 “Se trabaja en pareja, tiene que ser cauteloso, el miedo a las abejas es lo de menos, lo que produce temor es su picada que muchas veces puede causar la muerte de aquellas personas con una hipersensibilidad al veneno de las abejas, es importante trabajar con una buena técnica”, puntualizó Hostos.

 

MANOS A LA COLMENA  

La labor de las colmenas se realiza dos veces al año y los meses ideales son abril y mayo. La segunda cosecha en octubre y noviembre. Los apicultores deben tener todas las herramientas necesarias, incluyendo el transporte para trasladar la miel.

Los operadores se colocan la tradicional vestimenta, uno de los ayudantes hará humo con el ahumador alrededor de los cajones para correr a las abejas.

El otro abrirá la colmena y extraerá un cuadro con panal y lo meterá a un cajón nuevo y se lleva a la casa preparada para la cosecha. Enseguida se procede al desoperculado que permite el paso de la miel.

Asimismo, el cuadro donde está adherido el panal se coloca dentro de una centrifuga extractora que permite extraer íntegramente la miel, posteriormente el panal es regresado a la colmena.

Para que la melaza sea colada y madurada, se mete dentro de dos filtros ubicados dentro de la centrifuga y comenzará a caer a través de un orificio y con esto se obtiene un producto higiénico y libre de cuerpos extraños.

 

PODERES CURATIVOS 

La miel sirve para todo. Para calmar la tos, nutrir la piel, paliar los síntomas de la gripe, curar las quemaduras, infecciones respiratorias, endulzar los alimentos, preparación de comidas Y para hacer remedios caseros.

Tiene propiedades antibacteriales, no se fermenta, ayuda a combatir los microbios. Es muy usado en preparados para el tratamiento del acné y mascarillas para el rostro.

La llamada jalea real está formada por multitud de sustancias entre las cuáles podemos destacar, proteínas, como apalbúmina, lípidos, azúcares, minerales como calcio, potasio, sodio, hierro, zinc o manganeso, así como aminoácidos esenciales como arginina, valina y serina, vitaminas, es especial las B1, B2, B5 y B6 y ácido fólico.

 

Técnico Carlos Hostos y su familia expertos en la apicultura aragüeña.

Los apicultores usan trajes especiales