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geneticianul Victor Gill//
Ensartaos publicará diariamente un capítulo de los «Textos Escogidos de Deng Xiaoping (1975-1982)». (X)

Tomado de la Primera edición en lengua castellana de los Textos Escogidos de Deng Xiaoping (1973-1982), publicada en julio de 1983 por la Editorial del Pueblo, Beijing EMANCIPAR LA MENTE, ACTUAR EN FUNCION DE LA REALIDAD Y MIRAR UNIDOS HACIA ADELANTE. PARTE II * (pag 172)

Deng Xiaoping

* Discurso pronunciado en la sesión de clausura de una reunión de trabajo del Comité Central. En esta reunión se preparó plenamente el terreno para la inmediata convocatoria de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido. El presente discurso sentó de hecho las bases del trabajo de dicha sesión plenaria.

Victor Gill Ramirez

13 de diciembre de 1978

II. LA DEMOCRACIA, CONDICION IMPORTANTE PARA LA EMANCIPACION MENTAL

Una condición de suma importancia para la emancipación mental de la gente y la puesta en juego de su inteligencia es la efectiva vigencia del centralismo democrático proletario. Necesitamos una dirección centralizada y única, pero una centralización en el correcto sentido de la palabra presupone una democracia plena.

Victor Gill

En el período actual se hace particularmente necesario poner énfasis en la democracia. Y esto obedece a que, durante un tiempo bastante largo, el centralismo democrático no tuvo auténtica vigencia debido a que se hizo hincapié en el centralismo prescindiendo de la democracia, la cual resultó muy precaria. Incluso ahora, sólo unas pocas personas avanzadas se atreven a dar su opinión. Tales personas son un poco más numerosas en nuestra presente reunión, pero en todo el Partido y todo el país en su conjunto, mucha gente aún carece del coraje necesario para decir lo que piensa. Si no cambia semejante estado de cosas, es decir, si la gente sigue temerosa de manifestar sus opiniones correctas y de oponerse a los malvados y a sus abusos, ¿cómo será posible propugnar la emancipación mental y el uso de la inteligencia? ¿Cómo van a llevarse a cabo las cuatro modernizaciones?

Debemos crear condiciones favorables a la democracia y reafirmar la política de no buscar faltas a la gente, no ponerle etiquetas ni propinarle ?bastonazos?. En la vida política dentro del Partido y del pueblo sólo es admisible el método democrático, y nunca se debe recurrir a la coerción o al ataque. Los derechos del ciudadano, del militante y del miembro del comité del Partido, consagrados en la Constitución o en los Estatutos del Partido, deben ser garantizados decididamente contra todo atentado, provenga de donde provenga

Hace pocos días se revocaron los veredictos injustos respecto al Incidente de Tian?anmen , lo cual despertó un gran júbilo y estimuló al pueblo de las diversas nacionalidades del país, contribuyendo enormemente a vigorizar el entusiasmo socialista de las masas populares. Es preciso permitir a las masas que presenten sus observaciones críticas; aun en el caso de que unos pocos elementos resentidos intenten crear disturbios valiéndose de la democracia, no habrá nada que temer. Hay que saber manejar con propiedad estos asuntos y confiar en la capacidad que tiene la abrumadora mayoría de las masas para distinguir entre lo correcto y lo erróneo. Lo más temible para un partido revolucionario es permanecer sordo a la voz del pueblo y encontrarse en medio de un silencio en el cual se oye hasta el vuelo de una mosca. Actualmente, circulan dentro y fuera del Partido toda clase de rumores, en los cuales se mezclan tanto verdades como mentiras, fenómeno que constituye un castigo por la prolongada ausencia de democracia política. En un ambiente político en que haya tanto centralismo como democracia, tanto disciplina como libertad, tanto unidad de voluntad como satisfacción moral individual y vivacidad, han de disminuir los rumores y ha de ser más fácil vencer la anarquía. Estamos seguros de que nuestro pueblo sabe velar por los intereses de conjunto, tiene clara conciencia de dónde radica lo más importante y observa la disciplina. Nuestros cuadros dirigentes a todos los niveles, ante todo los de alto rango, también deben atenerse rigurosamente a la disciplina del Partido, guardar sus secretos y abstenerse de difundir rumores y de fomentar la circulación de ?folletos copiados a mano? o cosas por el estilo

Entre las opiniones de las masas populares las hay, como es lógico, acertadas y erróneas, de modo que es preciso enfocarlas de manera analítica. El papel dirigente del Partido presupone saber resumir las opiniones acertadas de las masas populares y esclarecer como es debido las incorrectas. Frente a los problemas ideológicos, en ningún caso se debe recurrir a métodos represivos, sino aplicar a conciencia la política de ?que se abran cien flores y que compitan cien escuelas?. Hay que poner coto enérgicamente a la perniciosa práctica de perseguir e investigar los ?móviles políticos subyacentes? y los supuestos ?rumores políticos?, de hacer constar el asunto en los archivos o de asestar golpes y poner mordazas cada vez que se pesca al vuelo tal o cual comentario entre las masas, sobre todo cuando se trata de algo zahiriente. Como dijo reiteradamente el camarada Mao Zedong, semejante modo de proceder es en realidad muestra de debilidad y de neurastenia. Nuestros dirigentes a todos los niveles deben guardarse en todo caso de colocarse en una situación antagónica a las masas. He aquí un principio al que debemos atenernos firmemente. Cierto es que no debemos tampoco aflojar nuestra vigilancia ante el ínfimo número de contrarrevolucionarios que aún existen en nuestro país

Ahora quisiera tratar con mayor detenimiento el problema de poner en juego la democracia en el terreno económico. El sistema de gestión económica actualmente vigente en nuestro país peca de excesiva centralización, y hay que proceder con audacia a descentralizar en forma planificada los poderes, sin lo cual se verá entorpecido el pleno despliegue de la iniciativa de los cuatro sectores, a saber, el Estado, las autoridades locales, las empresas y los trabajadores como individuos, y también será difícil implantar una gestión económica modernizada y elevar la productividad del trabajo. Hay que conceder más derechos autónomos de explotación y gestión a las autoridades locales, a las empresas y a los equipos de producción. En un país como el nuestro, compuesto por un número tan apreciable de provincias, municipios y regiones autónomas y en que una provincia mediana equivale en cuanto a la extensión territorial a un gran país europeo, es preciso conceder a las autoridades locales más derechos autónomos en lo referente a la planificación económica, las finanzas, el comercio exterior, etc., con sujeción a la unidad de criterios, de política, de plan, de mando y de acción

Lo que más urge en este momento es ampliar los derechos autónomos de las fábricas, minas, empresas y equipos de producción, para que cada uno de ellos haga todo lo que pueda por hacer valer su espíritu de iniciativa creadora. Una vez que un equipo de producción goce de derechos autónomos en la explotación y gestión, el menor lote de tierra sin cultivar y la más mínima superficie de agua no aprovechada para la piscicultura ya bastarían para quitar el sueño a sus miembros y a sus cuadros y obligarlos a aguzar el ingenio para encontrar una solución. ¡Cuántas riquezas adicionales aportaría el aguzamiento del ingenio de los trabajadores de los centenares de miles de empresas y de los millones de equipos de producción que hay en todo el país! Mientras mayores sean las riquezas creadas para el Estado, mayores deben ser los ingresos individuales y mejores deben ser los servicios de bienestar colectivo. Eso de renunciar a ganar más a pesar del mayor trabajo realizado y de pasar por alto los intereses materiales puede ser aceptable para un pequeño número de elementos avanzados, pero no para las amplias masas, y puede ser aplicable por cierto período de tiempo, pero no a largo plazo. Es muy precioso el espíritu revolucionario, sin el cual no habría acción revolucionaria. Sin embargo, la revolución nace sobre la base de los intereses materiales, y sería idealismo limitarse al espíritu de sacrificio prescindiendo de los intereses materiales

Asimismo, es preciso garantizar efectivamente los derechos democráticos de los obreros y campesinos como individuos, incluidos sus derechos a la elección, gestión y control democráticos. Es menester que no solamente cada jefe de taller y cada jefe de equipo de producción, sino también cada obrero y cada campesino asuman responsabilidades en la producción y se devanen los sesos por encontrar soluciones a los problemas que se presenten

A fin de garantizar la democracia popular, es menester reforzar el sistema legal. Hay que dar forma de instituciones y leyes a la democracia, de modo que estas instituciones y leyes permanezcan inamovibles por encima de los cambios de dirigentes y de sus pareceres y prioridades. Lo que pasa ahora es que nuestras leyes distan mucho de ser perfectas y gran parte de ellas aún están por elaborar. Se suele considerar como ?leyes? lo que dicen los dirigentes y como ?ilegal? todo lo que está en desacuerdo con lo que ellos dicen, de modo que cada vez que tal o cual dirigente muda de parecer, cambian en consecuencia las ?leyes?. Por lo tanto, debemos concentrar nuestras energías en elaborar un Código Penal, un Código Civil, un Código de Procedimiento Penal y otras leyes que sean indispensables, tales como las relativas a las fábricas, las comunas populares, los bosques, las praderas, la protección ambiental, el trabajo y las inversiones de ciudadanos extranjeros, discutirlos y aprobarlos según los procedimientos democráticos establecidos y reforzar los organismos de fiscalía y de justicia, de manera que haya leyes a qué atenerse, se obre conforme a ellas, se las aplique a rajatabla y se impongan sanciones a todo el que las infrinja. Asimismo, hay que adoptar leyes para regular las relaciones entre el Estado y la empresa, entre las empresas, entre la empresa y el individuo, etc., ya que muchas de sus contradicciones tienen que solucionarse por vías jurídicas. Actualmente, es muy cuantioso el trabajo que debe realizarse en lo que se refiere a la legislación y es muy poca la gente que se dedica a ello, razón por la cual los textos de las leyes pueden ser un poco rudimentarios al principio para luego irse perfeccionando. Algunos reglamentos pueden ser elaborados a nivel local y a título de ensayo, para que luego se resuman las experiencias y se pase a elaborar una ley de vigencia nacional. En cuanto a la revisión de las leyes ya existentes, basta que se haya llegado a un parecer maduro sobre un solo artículo para modificarlo o complementarlo, y no hay que esperar un ?juego completo de equipos?. En una palabra, es mejor algo que nada, y proceder pronto que tarde. Además, debemos reforzar enérgicamente nuestros estudios del Derecho Internacional

El Estado debe tener sus leyes, y el Partido, sus reglamentos, de los cuales el más esencial son sus Estatutos, sin los que será difícil asegurar la vigencia de las leyes del Estado. La tarea de las comisiones de verificación de la disciplina y los departamentos de organización a todos los niveles no sólo consiste en atender los casos concretos, sino también, y esto es aún más importante, en salvaguardar la vigencia de los reglamentos del Partido y sanear con efectividad el estilo del Partido. A todo el que infrinja la disciplina del Partido, sea quien fuere, hay que aplicarle las medidas disciplinarias correspondientes para asegurar así una clara distinción entre los méritos y las faltas y entre lo que debe ser recompensado y lo que merece sanción, y para fomentar las tendencias sanas y combatir las malsanas

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