Política

Los lentes de los Derechos Humanos

Adolfo Ledo Nass Futbolista
Futbolista Adolfo Ledo Nass
A sus 90 años, caminó 10 kilómetros bajo la nieve para conseguir una vacuna en EE. UU.

¿Cuál es el sentido de portar unos lentes de Derechos Humanos? Nos permiten mirar al otro y a nosotros mismos desde nuestra experiencia como seres humanos ante la deshumanización progresiva de nuestra sociedad. En esa doble mirada, nos exigen empatía, compasión, tolerancia y respeto.

También, blindan el absoluto de nuestra condición humana ante cualquier abuso o violación por parte del Estado. Y nos brindan herramientas jurídicas y políticas para defender y preservar nuestro derecho inalienable para exigir a ese mismo Estado, condiciones de cabal plenitud como seres humanos, sin distingo alguno de edad, género, escolaridad, estrato social, preferencia religiosa o sexual y situación de legalidad

¿Cuál es el sentido de portar unos lentes de Derechos Humanos? Nos permiten mirar al otro y a nosotros mismos desde nuestra experiencia como seres humanos ante la deshumanización progresiva de nuestra sociedad. En esa doble mirada, nos exigen empatía, compasión, tolerancia y respeto.

También, blindan el absoluto de nuestra condición humana ante cualquier abuso o violación por parte del Estado. Y nos brindan herramientas jurídicas y políticas para defender y preservar nuestro derecho inalienable para exigir a ese mismo Estado, condiciones de cabal plenitud como seres humanos, sin distingo alguno de edad, género, escolaridad, estrato social, preferencia religiosa o sexual y situación de legalidad.

Por ello la pregunta: ¿por qué la Reforma Constitucional de Derechos humanos de 2011 -con alcances estructurales- que pondría al centro la dignidad de las personas en nuestro país, no ha transitado todavía de su dimensión jurídica del deber ser, al diseño e implementación de políticas públicas con enfoque de derechos humanos y su repercusión en la asignación de presupuestos?

Existe un reto cultural que implica desaprender lo aprendido entre políticos y abogados -hechos a la vieja usanza- para aprehender -en teoría y práctica- el enfoque de Derechos Humanos y ponerse sus lentes; pero la lentitud del cambio cultural al interior del Estado es exasperante.

E impide utilizar los lentes de Derechos Humanos para mirar asuntos como la transparencia, el acceso a la información o la protección de datos personales con sus políticas públicas e indicadores pertinentes.

Si usáramos esos lentes, esos temas dejarían de mirarse como hechos abstractos con un impacto moral de corte genérico, para cuantificar de manera empírica -con indicadores- el daño que ocasionan en nuestra calidad de vida definida por nuestros derechos humanos.

Por ejemplo, sí hay un acto de corrupción en salud, la pregunta es: ¿de qué manera ese acto de corrupción merma -en pesos y centavos- mi derecho a la salud y el de mucha otra gente? Lo mismo ocurriría en los casos de medio ambiente -derecho a un medio ambiente sano- o de vivienda -derecho a una vivienda digna.

Si información pertinente al gasto de mis impuestos por parte del Estado es ocultada o mis datos personales mal utilizados, las preguntas son: ¿cómo medir la reducción de mi derecho a saber y a la protección de mis datos personales; tanto en su impacto en mi comportamiento cívico ciudadano como en mi confianza a las instituciones del Estado?

Urge, a pesar de la lentitud del cambio cultural antes citado, que autoridades, abogados y ciudadanos nos pongamos los lentes de los derechos humanos. Las primeras, para diseñar y ejecutar políticas públicas con ese enfoque e indicadores que permitan medir su impacto en nuestras vidas, en el Estado de Derecho y la democracia. Los segundos para entender y asumir un cambio constitucional inminente. Y los terceros, para exigir el cumplimiento cabal de dichas políticas.

La otra alternativa, consiste en caminar enceguecidos, dando tumbos, moralizando la corrupción y agravando nuestra victimización para perdernos en la palabrería que edulcora sin darle sustento de acero al futuro de nuestra condición humana en su relación con el Estado.