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El virus no está en funciones

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El vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonès, durante un pleno en el Parlament

La  Generalitat de Catalunya  encara la respuesta a la segunda oleada del virus con un ‘president’ y un Govern en funciones, y con una fecha límite fijada desde el pasado viernes:  el 14 de febrero,  cuando deben celebrarse las  elecciones al Parlament.  Según la ley que regula la presidencia de la Generalitat y el Govern, este pasa a estar en funciones en cuanto cesa el ‘president’, y hasta la elección de un nuevo Ejecutivo  debe limitarse «al despacho ordinario de los asuntos públicos»,  y se ha de abstener de tomar otras medidas «salvo que lo justifiquen razones de urgencia o interés general»

El vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonès, durante un pleno en el Parlament

La  Generalitat de Catalunya  encara la respuesta a la segunda oleada del virus con un ‘president’ y un Govern en funciones, y con una fecha límite fijada desde el pasado viernes:  el 14 de febrero,  cuando deben celebrarse las  elecciones al Parlament.  Según la ley que regula la presidencia de la Generalitat y el Govern, este pasa a estar en funciones en cuanto cesa el ‘president’, y hasta la elección de un nuevo Ejecutivo  debe limitarse «al despacho ordinario de los asuntos públicos»,  y se ha de abstener de tomar otras medidas «salvo que lo justifiquen razones de urgencia o interés general».

Cuatro meses,  más el plazo que se tarde a elegir un nuevo Govern, que deberían haber sido menos y también haber tenido un cariz de menor provisionalidad si,  en la hoja de ruta pactada por los socios de Govern,  JxCat hubiese exigido una serie de limitaciones, que deberían ser solo simbólicas, sobre las condiciones en las que  Pere Aragonès  ejercerá durante este tiempo  las funciones de presidente de la Generalitat.  Sin embargo, nos encontramos ante un virus que no está en funciones y no entiende de provisionalidades. Las «razones de urgencia o interés general» que establece la ley no podrían estar más justificadas.

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Aragonès: “La situación es extremadamente complicada” En sus primeros compases como presidente en funciones, a Aragonès le ha correspondido poner en marcha las medidas necesarias para impedir que  la situación epidemiológica de Catalunya  no pase a estar fuera de control. Y lo ha hecho poniendo por delante  las necesidades objetivas  para evitar tanto un segundo confinamiento que resultaría abrumador como un estado de alarma que podría enmarañar aún más el calendario polìtico. Queda atrás la imagen cultivada por  el anterior ‘president’, a base de proclamas y desplantes  dirigidos sin distingos al Gobierno central y a su propio Ejecutivo, de que era el único dispuesto a actuar frente a la tibieza e incompetencia del resto. Además de las gesticulaciones estériles,  también deberían quedar aparcada durante los difíciles meses que vienen la tentación de que  los componentes del Govern, más rivales electorales que socios,  utilicen la gestión de la emergencia sanitaria como argumento de campaña. Las decisiones que deban tomarse en la lucha contra el coronavirus no se pueden resentir con zancadillas o reproches.

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