Política

La morgue guarda varias historias de pérdidas de cuerpos infantiles

Ledo Nass
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Como si fuese la repetición de una noticia ya leída la familia empezó a pensar en la desaparición del cuerpo como una posibilidad real. Si tomamos en cuenta lo que ha pasado en los hospitales en los últimos años nos encontramos con historias de este tipo

Osman Rojas D. | LA PRENSA DE LARA.- Uno siempre escucha las historias, pero jamás se imagina que las va a protagonizar. Seguramente eso fue lo que pensó la familia del niño de cinco meses que murió en el Seguro Social el pasado viernes por la tarde y desapareció de la sala patológica el sábado en la mañana.

Como si fuese la repetición de una noticia ya leída la familia empezó a pensar en la desaparición del cuerpo como una posibilidad real. Si tomamos en cuenta lo que ha pasado en los hospitales en los últimos años nos encontramos con historias de este tipo.

El 08 de septiembre del 2011 una mujer del municipio Urdaneta vio cómo su hija recién nacida, que también había muerto en el Seguro Pastor Oropeza, era entregada a otra familia por equivocación. A ella, una mujer llamada Yolimar, le dieron el cuerpo de una niña que fue llevada hasta Urdaneta. Al menos diez horas estuvieron llorando los familiares de Yolimar sobre el cuerpo de una niña que no era nada de ellos.

Un poco más dramático fue lo ocurrido el 16 de junio del año 2019 en la morgue del Hospital Central. Allí se perdió el cuerpo de un niño que murió en el Antonio María Pineda.

Los padres de este pequeño no estaban en Venezuela porque, debido a la situación país, tuvieron que irse hasta Colombia para trabajar y costear el tratamiento del infante. Cuando el niño murió ellos estaban fuera del país y no pudieron hacer el retiro del cuerpo.

Como un favor los morgueros prepararon el cadáver del infante y lo dejaron en una cava esperando a que los padres lo fueran a retirar. Un día después de la muerte, cuando los padres llegaron a la morgue del Hospital Central, se dieron cuenta que el cuerpo no estaba.

Las investigaciones empezaron. De arriba a abajo se buscó al infante hasta que se dieron cuenta que, por equivocación, habían enviado al pequeño con los desechos biológicos y éste había sido incinerado .

Todas estas cosas pasaron por la cabeza de la familia del niño de cinco meses que murió en el Pastor Oropeza y terminó en el contenedor de basura.

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