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¿QUIÉN LOS DETIENE? Gustavo Tovar-Arroyo: El cartel de los despreciables

Y siguen Han convertido a nuestro maravilloso país en una pocilga de terroristas, corruptos, narcotraficantes, guerrilleros, comunistas, asaltantes de carretera, secuestradores y rateros de suela desgastada. Es inconcebible lo que han hecho, ni la ciencia ficción daba para esto. Y siguen y están ahí y profundizan su daño, no descansan, destruyen, pervierten sin contemplación. Son un asco humano, lo son. El causador de estragos Maduro, a quien el psiquiatra Jorge Rodríguez tiene drogado y controlado con medicamentos psiquiátricos es una locomotora de devastación, nada lo detiene, es un incontenible causador de estragos. Estragos de todo tipo: morales, culturales, políticos, económicos, institucionales, legales, históricos, humanos. Como no está en su sano juicio, no entiende nada. Lo usan. Es el perfecto bodoque de la maldad. Los domesticados y la limosna Con sus migajas de comida (les llaman CLAP), siempre insuficiente y paupérrima, la maldad y su bodoque Maduro tienen dominada a las clases populares. Lo más pobres, impedidos como están de acceder libremente a alimento o medicina, sin recursos para hacerlo, sólo les queda tenderle la mano a la miseria política. Están subyugados, el terror por acceder a la limosna dictatorial los domestica. Sí, el pueblo venezolano, en su angustia, está domesticado. Y jodido. No es dantesco, es peor, Dante no lo habría imaginado jamás. El mordisco de la xenofobia Las clases medias, por otro lado, huyen en condiciones inhumanas, sienten que no tienen futuro en Venezuela porque en realidad no lo hay. No están subyugados por alimento como las clases más pobres, pero su nivel de vida es cada día peor. Viven la asfixia, buscan aire. Seis millones de venezolanos -cifra inconcebible, inaudita, inexplicable- se han desparramado por el mundo y en especial por América Latina por la maldad chavista. El drama es desconsolador. En búsqueda de aire, les muerde el cuello la xenofobia. La colonia de lombrices Los ricachones chavistas, esos vulgares nuevo ricos, esos despreciables corruptos y la colonia de lombrices que los acompañan (los llaman boliburgueses) son los que van y vienen de manera descarada. Los que entran y salen. Los que en Venezuela se masturban observando el dolor ajeno. En eso ha convertido el chavismo a Venezuela, en una porquería cruel e inhumana, en una ficción de ruinas y miserias. En un apocalipsis. Y tú estás ahí y yo también. El cartel de los despreciables Luchar contra tanta crueldad no ha sido fácil, ni lo será. Luchar será cada día más difícil y pernicioso. La maldad creó un cartel de los despreciables (Correa, Lula, Kirchner, Ortega, Evo, Castro y ¿López Obrador?) y anda desatado causando estragos. Son sembradores de estragos. No les importa nada, drogados como están con medicamentos psiquiátricos, no sienten, no ven, no hay compasión, no hay angustia. No hay nada, sólo cinismo y crueldad. ¿Quién los detiene? La maldad no se cansa ni descansa, la maldad no cesa. Está por todas partes y cunde con resentimiento a la región. Muestra sus dientes…, muerde. Son hienas hambrientas, sonríen mientras desgajan, mientras despedazan, mientras destrozan. Si la maldad no descansa, lo que aspiramos al bien común, tú y yo, nosotros los venezolanos, los que deseamos vivir en libertad, menos. No puede haber ni cansancio ni descanso. Todos los días alertas. El bien siempre vence, siempre; claro, si luchamos sin tregua. Nosotros El chavismo y su cartel de despreciables (Maduro, Cabello, Correa, Lula, Kirchner, Ortega, Evo y Castro) son los más peligrosos enemigos de la libertad, la justicia y la democracia, del bien común americano, que hayamos conocido jamás. Son sinuosos, cínicos, corruptos, su hostilidad es encubierta y también abierta. Quieren dominar a la región. Hay que combatirlos sin descanso. Hay que vencerlos, derrocar al chavismo en Venezuela sería un golpe definitivo y final. ¿Marchar? ¡Claro! ¿Luchar? ¡Claro! La victoria depende de ti y de mí. De nosotros… ¿Cuál es tu opinión?