Economía

Extorsionadores se interesan en la desaparición de don Leo mientras las autoridades no se mueven

Rocio Higuera, Periodista Rocio Higuera
MAS llama a sesión de ALP para convocar a elecciones

Leopoldo Domínguez Camacho, de 74 años, fue visto por última vez el miércoles 13 de noviembre, alrededor se las nueve horas de la mañana, cuando salió, junto con un joven de nombre Marco Luis, del campamento de El Barzón Chihuahua en busca de una lata de chiles. 

El hombre de la tercera edad era uno de los manifestantes que pernoctaba afuera del Palacio Legislativo de San Lázaro en demanda de más recursos para el campo

Lo que no han hecho las autoridades capitalinas, ya lo hicieron los extorsionadores e intervinieron en la desaparición de don Leo, quien llegó a participar en el bloqueo de la Cámara de Diputados y de quien no se sabe nada desde hace ya más de cuatro días.

Las autoridades han eludido al bulto, pidiendo que un pariente directo presente la denuncia. En tanto este inmovilismo oficial persiste, los extorsionadores tratan de sacer provecho.

“Tome con calma lo que le diré”, le dijeron en un mensaje de WhatsApp a una de las amigas que busca a Leopoldo Domínguez Camacho, campesino chihuahuense. Al continuar en la revisión de los mensajes, en medio de la carretera, esto se cortó. Entró una llamada directamente al celular : “Quiere ver a Leo, son 15 mil pesos”, escuchó la señora, que colgó al darle miedo la voz que le llamaba.

Crónica rastreó el teléfono y se determinó que se trata de un número utilizado en un penal de Quintana Roo.

Leopoldo Domínguez Camacho, de 74 años, fue visto por última vez el miércoles 13 de noviembre, alrededor se las nueve horas de la mañana, cuando salió, junto con un joven de nombre Marco Luis, del campamento de El Barzón Chihuahua en busca de una lata de chiles. 

El hombre de la tercera edad era uno de los manifestantes que pernoctaba afuera del Palacio Legislativo de San Lázaro en demanda de más recursos para el campo.

“Desde hace dos años no recibía los recursos del programa Procampo, que consta de 19 mil pesos anuales para quienes poseen de diez y hasta 20 hectáreas de tierra para la producción agrícola”, dice el señor José Luis, amigo desde hace 38 años de don Leo que, pese a su tartamudez, se daba  entender entre los habitantes del ejido de Benito Juárez, municipio de Namiquipa, Chihuahua. 

Ayer, amigos del anciano agricultor que viajaron del norte a la capital del país compartieron a Crónica una serie de mensajes en los que pedían que para entregar a Leo había “condiciones”.

Este diario corroboró que el número desde donde llamaban a la gente cercana a don Leopoldo era de un reclusorio del sureste mexicano.

Al cierre de esta edición, el grupo de campesinos que abordó uno de los camiones para bloquear los accesos de la Cámara de Diputados — en demanda de dinero para mejorar su productividad— arribó de regreso al municipio de Namiquipa, Chihuahua, pero sin uno de sus integrantes: Don Leopoldo, cuya familia estará recibiendo los pormenores de la desaparición del hombre del campo que se extravió en Ciudad de México sin que nadie lo busque. Ni autoridades ni amigos ni familia