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Veredas “tomadas”: hay 26 excrementos de perro por cuadra en la Ciudad

Un informe de la consultora GFK Global sobre mascotas, por su parte, asegura que el 66% de los argentinos tiene  un perro, el doble de la media mundial, seguido por México y Brasil. En el caso particular de Buenos Aires existen unos 430 mil canes, de acuerdo con la Encuesta Anual de Hogares de 2014. Sin embargo, para diferentes ONGs animalistas, la cifra, actualmente, llegaría al millón de perros. Es decir, uno por cada tres habitantes

Más allá de las ordenanzas vigentes y de las campañas de concientización oficiales, buena parte de los dueños de perros en la Ciudad de Buenos Aires siguen sin levantar la caca de sus mascotas. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires y del Conicet reveló que, en promedio, en las veredas porteñas se pueden encontrar 26 fragmentos fecales po rcuadra.  También, que solo un tercio de estos propietarios lleva bolsitas para recolectar las heces que dejan los canes en el espacio público.

El estudio se hizo sobre una muestra de 2.835 perros, 1.193 dueños, y 234 paseadores en 67 esquinas porteñas tanto de barrios vulnerables como de alto nivel socioeconómico. El informe fue publicado en la revista científica Preventive Veterinary Medicine (Medicina Veterinaria Preventiva) y también fue el primer análisis que relaciona los aspectos demográficos, económicos de la población y el nivel de contaminación fecal canina. De hecho, se verificó que en los barrios de clase media y alta la mitad de los perros son acompañados por un paseador y no por su propietario. La investigación duró 23 días y fue liderada por la investigadora Diana Rubel. “La culpa no es solo del dueño. Tiene que existir una política implementada desde las autoridades para que se haga un seguimiento, se analice su factibilidad y, en todo caso, se vuelvan a tomar otras decisiones”, señaló la docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Respecto del tema de la recolección de las heces, Rubel sostuvo que el uso de las bolsitas viene en aumento desde los últimos años. “En las zonas de alta densidad humana que, a su vez son las zonas de alta densidad canina, es más frecuente que la gente las lleve. Al existir una  mayor contaminación fecal en el ambiente, registran más el problema”, agregó.

Un informe de la consultora GFK Global sobre mascotas, por su parte, asegura que el 66% de los argentinos tiene  un perro, el doble de la media mundial, seguido por México y Brasil. En el caso particular de Buenos Aires existen unos 430 mil canes, de acuerdo con la Encuesta Anual de Hogares de 2014. Sin embargo, para diferentes ONGs animalistas, la cifra, actualmente, llegaría al millón de perros. Es decir, uno por cada tres habitantes.

Respecto del recuento de desechos caninos, el estudio de los científicos de la UBA y del Conicet puso en evidencia que son más frecuentes en las veredas que están rotas. De las 8.155 heces observadas fuera de los espacios verdes, cerca del 63% se encontró en los canteros de los árboles, el 28% directamente sobre las baldosas. Mientras que el resto, se observó sobre el cordón o en sectores de las aceras en mal estado. “Las medidas de control deben aplicarse no solo en espacios verdes, sino también en las veredas, que son ambientes de contaminación y tienen que ser atendidas de manera específica”, afirmó Aníbal Carbajo, coautor del estudio e investigador del Conicet en el Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín.  Entre otros datos que hallaron los investigadores, concluyeron que las mujeres –tanto dueñas como paseadoras– son las más respetuosas de la higiene y quienes llevan con mayor frecuencia las bolsas para heces de perros. En total, el 40% de ellas recoge los residuos fecales de los perros, mientras que solamente lo realizan el 30% de los varones.

En alerta. La presencia de heces en las veredas compone un verdadero factor de riesgo ambiental, dadas las infecciones que pueden transmitir al humano, en especial a los menores de 10 años. Las deposiciones caninas que se dejan en las plazas y veredas se secan y se transforman en polvo y este puede caer en depósitos de agua o lugares de esparcimiento transformándose en un problema sanitario. “La materia fecal de los perros tiene gérmenes y parásitos que contagian enfermedades. Uno de ellos es el parásito Toxocara canis, que al ser ingerido puede producir cegueras o meningoencefalitis”, aseguró Eduardo López, pediatra infectólogo y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Desde el Ejecutivo porteño, en tanto, explicaron a este diario que se realizan campañas de concientización sobre la importancia de la recolección de las heces caninas.  “El objetivo es concientizar a los vecinos que utilizan y forman parte de los espacios públicos, como encargados de edificios y paseadores. La idea es generar conciencia y un cambio cultural”, informaron por su parte desde el área de Mascotas de la Ciudad.