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Meluk le cuenta… (La patada de Valverde)

Valverde, elegido como el más valioso, hizo lo que tenía que hacer y asumió sus consecuencias. Es fútbol

FACEBOOK TWITTER La jugada dio para otro debate (¡como todo!) en las redes sociales. Unos dijeron que Valverde era “un cochino, sucio, con una falta criminal”. Otros, en cambio, aseguraron que con esa patada “se graduó de crac”

Con el fanatismo siempre aparece la hipocresía, la doble moral: si es a favor del equipo del corazón, es una genialidad, pero si la hacen en contra, es una perversidad. Lo que hizo Valverde –que salió de la nada y se puso también por delante de James en la fila del Real– había que hacerlo. Punto. Como Luis Suárez o Mario Kempes, que evitaron goles con manos en mundiales de fútbol y que Uruguay y Argentina salvaron en penaltis

¡Cómo quisimos en Colombia que el guadañazo desesperado de René Higuita hubiera cazado a Roger Milla después de haber perdido aquel balón en Italia 90!

Valverde dio la patada que tenía que dar y Real Madrid es otra vez campeón. Es todo y no es más: es fútbol

GABRIEL MELUK

Editor de Deportes

En Twitter: @MelukLeCuenta

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Apenas quedan cinco minutos del tiempo extra. El partido, cerrado, intenso, espeso, va 0-0. Minuto 115 de la final de la Supercopa de España y el Real Madrid está al ataque. Atlético de Madrid, experto como ninguno, monta con dos rechazos y un pase quirúrgico un contragolpe eléctrico, un destello a la velocidad del relámpago.

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Morata, el ‘9’ del Atlético, cabalga veloz, con el viento a su favor y de cara al arquero Courtois, que lo espera metido en el fuerte de sus 18. Morata es el inalcanzable caballo del comisario. Tras él, desesperados, corren Carvajal y el uruguayo Valverde: son los indios que persiguen sabiendo que no alcanzarán nunca ese potro. Entonces, Valverde asume su destino: monta la flecha en el arco, apunta y… ¡zaz! Tira una patada grosera de atrás y derriba a Morata lejos de su arco, antes de la media luna. Obvio: es expulsado de inmediato.

Como un ajedrecista, sacrificó su calidad y su ficha para evitar el gol del Atlético, que a esa altura hubiera provocado muy seguramente la derrota de su equipo. Cinco minutos después, el juego terminó sin goles y el Real, con un jugador de menos, ganó la Supercopa por penaltis.

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Esta fue la falta de Federico Valverde que salvó al Real Madrid Los títulos que ganó James Rodríguez sin jugar la final Los memes, al ataque porque James no jugó con el Real Madrid Valverde, elegido como el más valioso, hizo lo que tenía que hacer y asumió sus consecuencias. Es fútbol.

Cuando Valverde salía desterrado de la cancha, Simeone, el pragmático entrenador del ‘Aleti’, lo saludó: él, que fue jugador de acero y que es un entrenador de acero reforzado, sabe que este juego es así y que él hubiera tirado la misma patada de estar en guayos y no en mocasines. “El premio al mejor jugador también tiene un punto en esa jugada. Valverde ganó la final”, dijo.

Zidane, el técnico del Madrid que fue un jugador de seda y oro, de los mayores cracs de la historia, habló de la jugada como si comentara un saque de banda: “En su momento, había que hacerlo y lo ha hecho bien”, dijo con la misma naturalidad con la que pide un vaso de agua

La falta táctica, como se le dice en varios deportes, funcionó, evitó lo que pudo haber sido el gol definitivo de la final y tuvo su correcto castigo. Una relación costo-beneficio indiscutible y en el marco de la ley.

Valverde, elegido como el más valioso, hizo lo que tenía que hacer y asumió sus consecuencias. Es fútbol

FACEBOOK TWITTER La jugada dio para otro debate (¡como todo!) en las redes sociales. Unos dijeron que Valverde era “un cochino, sucio, con una falta criminal”. Otros, en cambio, aseguraron que con esa patada “se graduó de crac”

Con el fanatismo siempre aparece la hipocresía, la doble moral: si es a favor del equipo del corazón, es una genialidad, pero si la hacen en contra, es una perversidad. Lo que hizo Valverde –que salió de la nada y se puso también por delante de James en la fila del Real– había que hacerlo. Punto. Como Luis Suárez o Mario Kempes, que evitaron goles con manos en mundiales de fútbol y que Uruguay y Argentina salvaron en penaltis

¡Cómo quisimos en Colombia que el guadañazo desesperado de René Higuita hubiera cazado a Roger Milla después de haber perdido aquel balón en Italia 90!

Valverde dio la patada que tenía que dar y Real Madrid es otra vez campeón. Es todo y no es más: es fútbol

GABRIEL MELUK

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